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Especialistas:                           

 

ICTUS

 

 

El ictus (infarto cerebral y hemorragia cerebral), constituye la primera causa de discapacidad permanente en el adulto. Aunque se trata de una enfermedad cuyos síntomas no son habitualmente conocidos por los pacientes, las secuelas y las consecuencias son muy graves: además de ser la primera causa de incapacidad grave en el adulto, es el segundo motivo de demencia y constituye la primera causa de mortalidad en la mujer y la segunda en el hombre. Con todo ello, los especialistas abogan porque la población tenga un conocimiento amplio de los síntomas de ictus, ya que en la actualidad existen medidas preventivas y de tratamiento en fase aguda eficaces para evitar el fallecimiento y reducir las secuelas.

El ictus es un trastorno que daña una parte del cerebro y que está provocado por una falta de riego sanguíneo o por la rotura de una arteria. Esta falta de riego puede producirse por la disminución de flujo sanguíneo en el cerebro a causa de la obstrucción de un vaso (ictus isquémico) o por la rotura de un vaso cerebral que provoca una hemorragia (ictus hemorrágico). Cada año se registran en nuestro país más de 100.000 nuevos casos de ictus y, de ellos, el 85% son isquémicos, aunque la tasa de mortalidad asociada al ictus hemorrágico es mayor. Cuando la isquemia o disminución del riego dura menos de 24 horas se habla de un ataque isquémico transitorio (AIT), que es el equivalente a la angina de pecho, existiendo grave riesgo de que se produzca un ictus con posterioridad. El ictus tiene una mayor mortalidad en las mujeres que en los hombres, pero ello es debido a que la enfermedad está muy relacionada con la edad avanzada y, en nuestro país, la mujer vive unos 10 años más que el hombre. A los 55-60 años, por ejemplo, la incidencia de la enfermedad es mayor en los varones; sin embargo, la "edad diana" de aparición de ictus es a partir de los 65 años y, por eso, a esa edad se registra un mayor número de casos de mujeres con la enfermedad, y una mayor mortalidad en el colectivo femenino.

"Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el ictus fue causa de la muerte de una de cada 7 mujeres que fallecieron en España en 1997; mientras que el cáncer de mama fue la causa del fallecimiento de una de cada 56", explica el doctor Antonio Gil Núñez, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, y del Equipo de Ictus del Servicio de Neurología en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Sin dolor

A diferencia del infarto de miocardio, cuyos síntomas son bien conocidos por los pacientes, el ictus se manifiesta sin apenas dolor, lo que hace que los pacientes achaquen los síntomas a cualquier otro problema y no acudan al hospital, por desconocer su gravedad. Las alteraciones en la sensibilidad de medio lado del cuerpo, la pérdida de fuerza, la dificultad para entender lo que escucha o para expresarse y la pérdida de visión por uno o los dos ojos son algunos de los síntomas que los especialistas consideran "de alarma" y que pueden ser el primer aviso de ictus.

Asimismo, puede ser síntoma de ictus una fuerte cefalea, diferente al dolor de cabeza habitual. Según explica el doctor Gil Núñez, "es muy importante que los pacientes conozcan estos síntomas, porque acudir urgentemente al hospital cuando se producen puede evitar un daño cerebral definitivo. La actuación inmediata, sobre todo en las seis primeras horas, es fundamental para reducir la mortalidad y las secuelas de la enfermedad".

Prevención de los riesgos

A pesar de que la rápida asistencia hospitalaria cuando se producen los primeros síntomas de ictus reduce los riesgos de secuelas y de fallecimiento, el doctor Gil Núñez añade que "la prevención de los riesgos es la terapia más eficaz". Los factores de riesgo de padecer ictus son parecidos a los de infarto de miocardio (hipertensión, diabetes mellitus, colesterol elevado, arritmias cardíacas, etc.); sin embargo, en ictus el control de la hipertensión arterial es el más importante.

Además de estos factores de riesgo, es importante señalar los hábitos nocivos, como el tabaquismo y la ingestión de alcohol en exceso como riesgos destacados. Llevar una dieta adecuada y evitar el sedentarismo limitan asimismo la aparición de ictus.

Aunque es España existen alrededor de 12 ó 14 unidades de ictus (por encima de otros países de la Comunidad Europea), "seguimos trabajando en este sentido para que cada vez el porcentaje de hospitales que cuenten con estas unidades sea mayor; si bien no es necesario que en todos los hospitales exista una unidad de este tipo, sí que sería bueno que todos los ictus sean derivados a hospitales que tengan unidad", indica el doctor Gil Núñez. Los especialistas consideran las unidades de ictus de los hospitales como una de las herramientas más útiles para evitar secuelas y reducir la mortalidad. "Estas unidades han demostrado que reducen en un 25% la mortalidad, las secuelas que produce el ictus y la estancia hospitalaria".

Las unidades de ictus tratan al enfermo cuando se han producido los síntomas y se acude urgentemente al hospital, aplicando una serie de medidas generales para que no aumente el área de daño cerebral y otras medidas específicas cuyos resultados mejoran cuanto antes se trata al paciente. Junto a todo ello, se valoran los factores que han podido ser causa del ictus y se hace un planteamiento de prevención secundaria, que incluye la administración de fármacos antiagregantes (aspirina, clopidogrel o triflusal) o anticoagulantes, el control y tratamiento de los factores de riesgo con hipotensores, estatinas, etc. con el fin de que no vuelva a repetirse el ictus y evitar que se produzcan otras enfermedades vasculares, como el infarto de miocardio y la muerte de origen vascular.


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