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Centro de Enfermedades
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Especialistas:
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Se conoce como alergia la sensibilidad especial que tiene algunas personas ante determinadas sustancias que les provocan reacciones respiratorias, cutáneas o digestivas, entre otras. En la mayoría de los casos, las personas que padecen alergias experimentan reacciones molestas que no revisten ninguna gravedad, aunque en algunas casos se producen manifestaciones, como el asma, que pueden poner en peligro la vida de los afectados. Las reacciones alérgicas suelen manifestarse en las partes del cuerpo que entran en contacto directo con los alergenos, es decir, con las sustancias que provocan la alergia. Según las estadísticas, los principales alergenos cubren casi toda la gama de elementos que constituye el medio ambiente: alimentos, pólenes, esporas, productos químicos, metales, ácaros, venenos de animales e insectos, caspa y pelo de animales domésticos e incluso el frío o el calor, para algunas personas. SÍNTOMAS Los alergenos que se encuentran en el aire afectan los ojos, la nariz y las vías respiratorias. La piel tiene formas básicas de reaccionar ante los alergenos. Una de ellas consiste en la aparición de eccema, que afecta sobre todo a los niños. Se trata de una irritación de la piel caracterizada por pequeñas pústulas que forman manchas irregulares y rojizas. Otra forma de alergia es la dermatitis de contacto, que se manifiesta por la inflamación, erupciones y el picor de la porción de piel que se puso en contacto con el alérgeno; con frecuencia este tipo de alergia está provocado por algunas aleaciones metálicas, generalmente usadas en bisutería, como el latón o el bronce, o por productos químicos o de uso industrial, como el cemento, el jabón y los detergentes. Finalmente, la piel manifiesta una reacción alérgica mediante urticaria, que consiste en la aparición de pequeños habones, parecidos a los que produce la rozadura de la ortiga, en zonas relativamente extensas del cuerpo. Se presentan tras el contacto o la ingestión de determinadas sustancias, aunque también puede ser provocada por el frío, el calor o el agua entre otras causas. La afectación de los ojos se produce habitualmente en forma de conjuntivis, caracterizada por dolor leve, picor y lagrimeo, aunque también se puede producir una inflamación bastante espectacular de los párpados. Más raramente resulta afectados los oídos, aunque cuando esto ocurre se puede observar una secreción de líquido acuoso en la caja del tímpano, que sale al exterior a través de las orejas, y puede disminuir temporalmente la capacidad auditiva. La fiebre del heno o polinosis puede afectar los ojos o los oídos, pero el órgano más afectado es la nariz, que o bien secreta abundante mucosidad líquida y clara. La enfermedad persiste mientras el polen que la provoca está en el ambiente, y justamente se puede distinguir de los catarros porque éstos suelen aliviarse en plazos máximos de tres o cuatro días. El asma puede ser la manifestación de una alergia alimentaria, pero, por lo general, aparece como reacción ante los alergenos transportados por el viento, como pueden ser los pólenes. Se caracteriza por una dificultad respiratoria, que puede ser de grado variable, y por fuertes ruidos respiratorios. Las cefaleas o dolores intensos de cabeza, pueden ser causadas por algunos alimentos como, por ejemplo, el chocolate, algunos vinos tintos, el queso o el yogur. La anafilaxia es la manifestación clínica más grave de la alergia. Ante la liberación instantánea de sustancias vasoactivas de algunas células de la sangre se producen un shock. La tensión arterial desciende bruscamente y puede haber una obstrucción completa de las vías respiratorias. Esta es la única expresión alérgica cuya atención médica resulta urgente, ya que la vida del afectado corre peligro. Quienes padezcan de fiebre de heno o de trastornos respiratorios tendrán que cuidarse más durante la primavera, época en la que se produce la polinización y, en especial, al caer la tarde porque es cuando más polen hay en el aire. ALERGIAS A LOS ALIMENTOS En el caso de las alergias alimentarias, los alergenos entran en el cuerpo por el tracto digestivo y son trasportadores por la sangre hacia todo el organismo. Como consecuencia de ello las manifestaciones pueden producirse en diversas partes del cuerpo, o incluso en su totalidad. En un episodio agudo, los síntomas más evidentes son las molestias digestivas, como náuseas, vómitos y diarrea. También puede ocurrir que se hinche la lengua y los labios. En ciertos casos, estos síntomas pueden presentarse acompañados de urticaria o de eccemas, particularmente en los niños. Con excepción de las manifestaciones dérmicas, el resto de los síntomas aparecen inmediatamente después de la ingestión del alimento, lo cual facilita la identificación del alergeno. CAUSAS Hay que señalar que la medicina alopática ha progresado mucho en cuanto al conocimiento de los mecanismo por los que se producen las alergias, aunque no ha descubierto aún en su totalidad las causas que las provocan. El organismo de las personas que sufren algún tipo de alergia presenta un mal funcionamiento de los mecanismo de reconocimiento de las sustancias extrañas, y reacciona frente a los alergenos como si se tratara de elementos infecciosos.
Existe una técnica denominada prick test, que se utiliza para efectuar el diagnóstico de las alergias al polen y a los alimentos. Consiste en realizar pequeñas punciones en el antebrazo, introduciendo mínimas cantidades de una solución acuosa que contiene un alergeno conocido. Si la persona es alérgica a él, en en un período de entre 10 o 15 minutos la zona del pinchazo se inflama y se enrojece. TRATAMIENTO No existe medicamento que curen las alergias. La medida más eficaz para tratarlas consiste en evitar, en la medida de lo posibe, el contacto con el alergeno que las produce. Los alérgicos a los medicamentos, a los alimentos o a los alergenos que actúan por contacto con la piel deben tener la precaución de conocer los ingredientes o componentes de todos los productos y medicamentos que consuman o utilicen. Los medicamentos que, siempre bajo prescripción médica, se administran con mayor frecuencia para aliviar los síntomas alérgicos pueden clasificarse en tres grandes grupos: los antihistamínicos, para los casos leves; los broncodilatadores, para el tratamiento de los problemas respiratorios, y los corticoesteroides, reservados para los cuadros más graves. Las fórmulas de los dos primeros contienen algún tipo de sedante, por lo cual suelen producir somnolencia y no es aconsejable tomarlos si, por ejemplo, se ha de conducir un vehículo. Los corticoesteroides, que son los antiinflamatorios más potentes de que se dispone en la actualidad, deben ser administrados con sumo cuidado y durante el menor tiempo posible debido a sus peligrosos efectos secundarios. INVESTIGACIÓN En la actualidad se investigan a fondo algunas teorías relacionadas con el campo de la genética. Entre ellas se especula con la posibilidad de que la predisposición a ciertas alergias, a menudo verificable en algunas familias, obedezca la existencia de un fallo de orden genético, y hereditario, en las células destinadas a activar el sistema inmunitario que protege el organismo ante la invasión de sustancias extrañas, como bacterias y virus, que constituyen una amenaza para su buen funcionamiento. |
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