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NO QUIERE COMER
07/10/2004
Dr. Oscar Parada
“La pérdida del apetito de su niño, puede ser un proceso totalmente normal, como puede significar la existencia de una enfermedad que se inicia o no se diagnostica adecuadamente”
La pérdida brusca del apetito por más de 24 horas, puede significar un signo generalizado de una enfermedad, más aún si se acompaña de fiebre. Puede tratarse de un trastorno de estómago ó intestino ó un dolor de garganta si le doliera al tragar. Muchas enfermedades se inician con una pérdida del apetito, para luego manifestarse en su forma típica.
¿Es grave?
Habitualmente no lo es. Existen periodos “normales”• en que su niño perderá el apetito, pero seguirá jugando y viéndose bien. A estos periodos de pérdida “normal” del apetito se les conoce como “Periodos Cíclicos de Anorexia (PCA)”. En estos casos, los chicos no presentan decaimiento ni signos que sugieran otra enfermedad. Existen algunas edades en que estos PCA se presentan con más frecuencia: alrededor del año de edad y coincide con la salida de los molares. Otra edad en la que es frecuente esta pérdida “normal” del apetito es alrededor de los 5 ó 6 años.
Es importante considerar que el periodo de máximo crecimiento, se lleva a cabo durante los 6 primeros meses, luego de esta etapa, el ritmo de crecimiento decrece y con él, las demandas normales de nutrientes. A algunos padres les cuesta admitir este proceso normal e insisten en hacer comer a sus hijos, encontrando una resistencia tan tenaz como la insistencia para que coman y de un periodo que no suele durar más de un par de semanas, se prolonga el mismo indefinidamente, al crear en sus hijos una respuesta negativa hacia los alimentos. Los niños recurren entonces a la más variada gama de estrategias para no comer: dolores de estómago, cansancio a la hora de comer y a los vómitos, si la insistencia es de carácter autoritario.
Otras veces la pérdida del apetito puede ser una señal de que “algo” no anda bien, puede deberse a una anemia, parásitos intestinales, infección urinaria, etc.
La mayoría de las enfermedades, comienzan con una pérdida del apetito, deberá entonces tener un poco de paciencia y observar cualquier hallazgo nuevo.
Síntomas posibles
• Rechazo a la alimentación acostumbrada
• Fiebre y desgano no habituales
• Busque otros signos o síntomas que acompañan a la pérdida del apetito (fiebre, diarrea, vómitos, dolor de oídos, etc)
¿Qué debo hacer en primer lugar?
1. Si su hijo rechaza la alimentación en forma casi total, durante un día, tómele la temperatura y explore su garganta en busca de una amigdalitis. Con el mango de una cuchara, deprima suavemente la lengua y pídale que diga: “aaaah”.
2. Explore ó pregunte a su hijo si tiene dolor de oídos, pues una otitis media puede ser lo suficientemente dolorosa como para hacerle perder el apetito.
3. Palpe el abdomen buscando algún dolor, distensión (gases).
4. Observe el color y olor de la orina ó si presenta dolor al orinar, podría tratarse de una infección urinaria o una hepatitis. Observe las características de sus deposiciones, podría tratarse de una gastroenteritis.
5. Si la temperatura es normal y no existen otros síntomas que pudieran parecer graves, manténgalo en observación durante un tiempo prudencial (24 horas).
¿Debo consultar al médico?
Consulte a su médico si la pérdida del apetito dura más de 24 horas, aunque no exista una razón que la explique.
¿Qué puede hacer el médico?
El médico preguntará acerca de los hábitos alimentarios, si son correctos o no.
El médico examinará a su hijo, buscando una causa física que explique la pérdida del apetito y si no la encuentra, es posible que solicite algunos exámenes de laboratorio (coproparasitológico, hemograma, examen general de orina, etc.), para descartar la posibilidad de que algo “orgánico” pueda estar “pasándosele”.
¿Qué puedo hacer yo para ayudar?
1. Asegúrese de que tome una buena cantidad de líquidos, aunque no coma. Prefiera los líquidos cocidos (manzanilla, mate de coca) ó simplemente agua hervida. No le dé gaseosas ni bebidas con colorantes ó muy azucaradas.
2. Si lo único que su hijo presenta es una falta de apetito, sin otros síntomas que sugieran una enfermedad, obsérvelo un par de días, ofreciéndole comida sana y nutritiva (evitar las comidas “chatarras”).
3. Si no observa nada anormal, excepto la pérdida de apetito, considere las 4 REGLAS DE ORO:
1. Respete los horarios de alimentación, es decir, que no “picotee”.
2. No reemplace los alimentos que rechace. Enséñele desde un inicio lo que significa “Menú de pobre”: “en esta casa se come lo que hay, este no es un restaurante”. Si no desea comer, no lo obligue -los chicos tienen muchos recursos para ganarle- simplemente respete su decisión, pero no le dé nada, hasta el siguiente horario de alimentación.
3. No le ofrezca líquidos con las comidas importantes (peor si es leche o gaseosas), pues por un lado está ocupando físicamente un espacio que debería ser ocupado por la comida importante y por otra, diluye los jugos digestivos, dificultando su acción sobre los alimentos.
4. Espera hasta 45 minutos para que coma, si en este tiempo no ha concluido, retire los alimentos servidos, retire los mismos y que espere hasta el siguiente horario de alimentación. Asegúrese que no hay una tía o abuelito que le ofrece sustitutos por pena.
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